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Mayoritariamente son una mezcla de agua, hidratos de carbono solubles y sales minerales.
Agua.- Su aporte de agua contrarresta satisfactoriamente las pérdidas de la misma por el sudor, que podrían comprometer el rendimiento físico del deportista y su propia salud. Hidratos de carbono o azúcares.- La proporción de hidratos de carbono debe ser la adecuada, entre un 5 y un 10%, siendo generalmente una mezcla de glucosa y fructosa. Por debajo del 5% de azúcar, se comportaría como una bebida hidratante pero de poco valor calórico, y si su concentración es elevada (por encima del 10%), se asimilaría de forma más lenta y nuestro cuerpo necesitaría digerirla como si de un alimento se tratase. Sus hidratos de carbono proporcionan la energía necesaria para el ejercicio, reducen la degradación de las reservas de glucógeno muscular y ayudan a mantener estables los niveles de glucosa en sangre, al mismo tiempo que aceleran la asimilación de agua. Minerales.- Una alimentación variada y equilibrada cubre de sobra las necesidades de minerales y no sería necesaria ninguna suplementación durante la práctica del ejercicio. No obstante, estas bebidas contienen sodio, cloro y potasio que mejoran su sabor y, en el caso del sodio, favorece la retención de agua impidiendo que ésta se elimine por la orina. Vitaminas.- Son numerosas las bebidas que incorporan vitaminas en sus fórmulas, lo que más bien sirven como reclamo comercial más que otra cosa. Colorantes.- Además suelen contener colorantes, generalmente de color naranja, para dar una aspecto más agradable, y en algunos casos edulcorantes como ciclamato y sacarina cuya utilización parece estar injustificada. Vea todo sobre suplementos. AQUÍ |
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