Normalmente las lesiones musculares sin sustrato anatómico evolucionan a la recuperación en un tiempo variable (contracturas: de uno a tres días; elongaciones: de cinco a nueve días). En cambio, en las roturas, la evolución depende del grado, de la localización, del tipo de tratamiento y de la respuesta muscular. Este plazo varía entre las dos y las doce semanas.
Tratamiento: En la fase inicial es bueno aplicar hielo local (en las primeras veinticuatro horas), reposo más o menos intenso y duradero según la lesión, medicación: analgésicos y/o relajantes musculares.
En una fase posterior se aplica termoterapia, electroterapia, masaje y estiramientos, en ocasiones es preciso el drenaje del hematoma o un tratamiento quirúrgico.
Nunca se debe dar un masaje profundo cuando existe una rotura muscular ya que puede agravar la lesión. Como mucho se puede utilizar un masaje de relajación bajo supervisión médica.
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