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origenes del Bujutsu 2º Parte.
HISTORIA DE LAS TÉCNICAS
MARCIALES JAPONESAS II Continuando con el análisis del bujutsu japonés, iniciado en el capitulo anterior; este capítulo abarca los aspectos vinculados con la práctica de las distintas especialidades; y su relación con el guerrero y el resto de las clases sociales en la que se dividía la comunidad japonesa en la época feudal. Además, se trata de la incidencia del poder gobernante en su evolución histórica. Cuando los autores occidentales utilizan la calificación del bu, suelen hacerlo de mane¬ra incorrecta. Incluso, admitiendo que puedan estar basándose en algún teórico japonés. Se puede creer, por ejemplo, que el guerrero o bushi de la era feudal, es el combatiente prototipo, pues fue él quien las creó y el que sólo las practicaba. "marcial" está etimológicamente relacionada con Marte, el dios romano de la guerra, y consecuentemente con querrá, guerreros, propósitos militares y soldados, relacionándose mucho más como artes de combate y con ma¬sas de hombres, que con confrontaciones individuales. Ninguna de esas suposiciones sería correcta. Para comenzar, el guerrero ¡apones de la era feu¬dal no era el único practicante del bujutsu, y no fue de ningún modo, el único que originó las especializaciones. Su predominante identificación como el combatiente japonés por excelencia puede ser rastreada, con un cierto grado de seguridad, en 1600; cuando el clan militar de los Tokugawa accedió al poder. Estos, organizaron al resto de los clanes en clases sociales con di¬ferentes deberes, derechos y privilegios, y elevó a sus miembros como gobierno y forma de poder absoluto. Sin embargo, hay que explicar que, antes de 1600, la historia de este país asiático provee abundante material donde se dice que la era de los clanes originales (uji), y la corte de nobles o aristócratas (kuge), en Nara y Kyoto; la distinción entre granjeros, artesanos y mercaderes (incluyendo sacerdotes) estaba, aparentemente, muy poco delineada comparándola con lo que llegaría a ser durante la era de los feudos. LA REPRESIÓN El desarme decretado a todos los plebeyos y al clero militante, dictado en el mes séptimo (octavo día de Tensho, 1588), por el sucesor de Nobunaga, Hideyoshi, es la prueba más clara que muchos ciervos poseían armas como arcos, flechas, lanzas, espadas. Incluida, la habilidad para su uso. "La posesión de implemento de guerra. . .", admitió cándidamente el decreto, "hace difícil la recolección de impuestos y tiende a fomentar levantamientos". Durante los siglos de dominio militar, sus reglamentos fueron ardorosamente enfrentados por sacerdotes y monjes budistas, quienes finalmente, fueron eliminados en masa durante los períodos/ de Ashigaka (Muroma-chi) y Moyama. La idea de que los militares y su clase eran los únicos practicantes del bujutsu, es aún menos válida en cuanto a métodos menores de combate (aún el cuerpo humano en sí mismo), que involucran el uso de instrumentos de madera, como el garrote. Numerosas formas de lucha florecieron durante el feudalismo, especialmente luego de establecerse la dictadura militar de Tokugawa. Las escuelas de artes marciales frecuentadas por los samurai, generalmente incluían un número de esas luchas, pero también hay evidencias en la doctrina d bujutsu, de que era practica* por miembros de otras clases, famoso poeta Basho, dicen qi fue muy hábil en el manejo d bó, e innumerables ermitaños abades y filósofos, podían utilizar sus abanicos con seguridad mortal, aún contra espadas. En ciertas oportunidades, esta gente fue considerada como la fundadora de esas especialidades de combate, a pesar de que los guerreros las encontraban demasiado impresionantes como para incluirlas en los ejercicios de preparación militar. La destreza de ciertas sectas religiosas en el uso de los pies y puños, está ampliamente documentada no sólo en las crónicas chinas, sino en los escritos de los maestros japoneses, haber estudiado sus métodos de combates sin armas, en China. Por otra parte, a pesar de que el kenjutsu o el yarijutsu estaban reglamentadas, se descubrió que otros sectores de la sociedad también las practicaban. Y muchos de estos luchadores ilegales eran obviamente desertores, pe¬ro otros no, y éstos son los que formaron a los grupos de combatientes profesionales que luego eran contratados por patrones que necesitaban resguardar sus mercaderías, casas, almacenes, etc o grupos de guardaespaldas que usaban los adinerados para defender sus intereses. Estos luchadores no eran reclutados sólo entre los desertores militares, a pesar que esos eran la fuente principal para la lucha mercenaria. Durante la declinación de los Tokugawa, Jirocho de Shimizu (1820-93), que controlaba el submundo del juego, pertenecía a la clase comerciante. Los orígenes del jovial Ishimatsu, uno de los tenientes que encontró violenta muerte durante un prolongado duelo de espada, fue tan, pero tan oscuro, que si siquiera fue registrado Y retrocediendo más en el tiempo, hacia el más rígido y controlado período de Tokugawa, el famoso Chobei de Banzuiin, jefe del Otokodate en Edo, era chonin (ciudadano) y no militar. |
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